martes, 21 de enero de 2014

De uñas

Hace un tiempo que me he aficionado a pintarme las uñas, no soy el colmo de la feminidad pero le he pillado gustillo a eso de ir con las uñas pintadas y además no las mordisqueo. Empecé con un rosa clarito y luego me he ido animando, sin filigranas. 

A principios de semana andaba yo chafardeando en la perfumería del Mercadona unos esmaltes cuando oigo a una clienta decir a la dependienta:

- Busco un esmalte que no sea muy clásico pero nada demasiado llamativo. No soy de las que se pinta una uña de color diferente a las demás...me parece vulgar...muy choni.

BLUPS, doble BLUPS...en ese momento yo llevaba las uñas granate y la del dedo anular de diferente color, así que dejé de mirar esmaltes y me escabullí hacia la caja a pagar la compra y mirándome el dedo anular . Una vez en casa me pesó no haber pasado del comentario y de haberme quedado con las ganas de ver que colores nuevos había por allí. Me gusta guarrearme las uñas de colores, sea o no sea vulgar, así que esta mañana he vuelto a la carga y me he comprado dos esmaltes, los más flashy que he encontrado.




Ahora, si me perdonan, voy a poner algo de música chumba-chumba y a cardarme el pelo.

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